lunes, 22 de agosto de 2016

¡Sácale rentabilidad a tu vida!

No sé dónde leí algo como esto: No dejes que en tu lápida alguien ponga, éste nunca luchó por nada. ¡Qué pena! Te imaginas pararte un día en medio de la calle y que una vocecilla te diga: ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Qué has hecho hasta ahora con tu vida? O lo que es peor, que unos minutos antes de morirte, esa vocecilla te vuelva a preguntar: ¿Qué hiciste con tu vida durante todos estos años?

Ya en un artículo que escribí hace tiempo decía que el mundo espera algo de cada uno de nosotros, y que tú eres parte de ese gran puzle del mundo, en el cual si falta cualquiera de las piezas que lo componen, el mundo no sería el mismo y seguro que la falta de tu influencia se haría notar.

¿No crees que la mejor inversión que puedes hacer, es sacarle rentabilidad a tu vida? No estoy hablando de ganar dinero, sino de sentirte satisfecho de tu paso por la vida, por la huella que has dejado en ella.

Aprovecha el tiempo. Solamente te darás cuenta de su valor e importancia, cuando ya no tengas.

La importancia de los valores. Los valores son los que dan sentido a nuestra vida. Los valores humanos son los que demuestran la clase de persona que somos. Son los que muestran nuestro comportamiento ante la vida y las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos.

Deja huella. Dejar huella es dejar una marca grabada a fuego a nuestro paso, allá donde nos encontremos y con quien estemos, entregando lo mejor de nosotros mismos.

Ser agradecido. ¿Cómo esperas recibir si no te das cuenta de lo que tienes y no lo agradeces? Tiendes a ver las carencias olvidándote de tus dones, de tus capacidades, de los bienes que recibes cada día, del lugar donde vives, de la familia que tienes, de los amigos, del sol, del agua. Infinidad de cosas que pasan desapercibidas porque las tienes todos los días y que solo las valorarías si no las tuvieras.

Aprende y crece cada día. Tienes un mundo que te ofrece mil y una posibilidades de conocer, de saber, de entender para crecer y hacer crecer a la gente de tu alrededor, aportando valor a tu existencia.

Escucha. Recibes multitud de mensajes a diario que pueden orientarte más y mejor en tu camino. ¡Párate y escucha!

Da ejemplo. El ejemplo es como una semilla que poco a poco crece y genera acciones y resultados allá y en quien menos te esperabas.

Reinvéntate cada día. No te acomodes. El mundo no se para y desea que tú tampoco te pares porque espera de ti. Todos los días hay nuevas posibilidades, nuevos conocimientos, nuevos retos, nuevas oportunidades que te permiten seguir descubriéndote y seguir construyendo.

Lucha por la vida. Esquiva los obstáculos. Levántate y sigue. Como decía al principio de este artículo, no dejes que en tu lápida, alguien ponga, éste nunca luchó por nada.

Ten fe y confianza. No dudes. Si otros lo consiguieron, ¿por qué no lo vas a conseguir tú? Tu fe y tu confianza en ti mismo, te llevarán a conseguir todos tus sueños.

Aprende de los mejores. Acércate a la gente que sabe y aprende. La experiencias de los demás facilitan el camino y animan a continuar. (No dejes de leer el libro de Francisco Alcaide, Aprendiendo de los mejores).

Sé valiente. Como aconsejo en mi libro Cierra el paraguas y mójate. Atrévete a dar ese paso que demostrará al mundo lo que vales. Decídete a decidir. Da el salto. Muévete. No tengas miedo. Abre la puerta y descubre lo que esconde.

Haz que tu corazón sienta y transmite tus sentimientos a los demás. Lo mejor de la vida se esconde en el corazón de cada persona.

No tengas miedo al amor. El amor es el que hace vivir. El amor es el que pone luz a la oscuridad. El amor siempre te hará ser mejor. El amor lo puede todo.

Pon a tu familia en el lugar que merece. De nada te servirá ser rico y poderoso si no tienes a nadie con quien compartir tu felicidad y quien te consuele en los momentos de desánimo.

Cuida a los amigos. Si quieres recibir sonrisas, afecto y cariño, ofrece sonrisas, afecto y cariño. Los amigos son la gran riqueza que te llenará de abundancia.

No te olvides de las personas. El mundo está lleno de personas y todos estamos interconectados. Descubre lo que esconde cada una en su interior. Siente a cada una de ellas como te gustaría que lo hicieran contigo. Activa la felicidad de los demás. Tú puedes ser un trébol de cuatro hojas.

Recuerda que tu mejor inversión siempre será sacarle rentabilidad a tu vida.

Muchas gracias por compartir este artículo, porque siempre debemos ir dejando testimonio allá donde podamos.

Siempre me conocerás mejor y encontrarás más mensajes en mis libros. Muchas gracias.


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