
- Entre las personas que hacen que las cosas sucedan.
- Entre las personas que ven como suceden las cosas.
- Entre las personas que se preguntan “¿Qué pasó?”



Las cosas no ocurren por si solas y el mundo no cambia si cada uno no pone su granito de arena. El esfuerzo es recompensado y cada cual suele tener aquello que se ha propuesto tener, que lógicamente irá siempre relacionado con ese esfuerzo y ese empeño en conseguir su objetivo.
Todos somos libres de pertenecer a un grupo o a otro, pero si vuestro objetivo es llegar al podio de los triunfadores, a ese lugar donde te sentirás satisfecho por haber participado en mejorar todo aquello que esté a tu alcance, dejando una huella importante, entonces tendrás que pensar en permanecer dentro del primer grupo siendo de los que participan en la creación y el desarrollo de cualquier tipo de proyecto, yendo por delante y aportando valor.
Tampoco importa que estés en el segundo grupo, no todos podemos ser emprendedores y creativos, estar metidos en diferentes proyectos, ni aceptar riesgos excesivos, pero mi consejo es que aun siendo prudentes, conformistas y asalariados dependientes de un jefe, procuréis marcar siempre la diferencia allá donde estéis, permaneciendo activos e implicándoos en aquello que esté en vuestra mano para mejorar vuestro entorno, ya sea familiar, laboral o social. No seáis marionetas y os dejéis manipular anulando vuestro pensamiento. Cada uno desde su grupo, puede aportar valor creando, apoyando, compartiendo, ayudando e intentando mejorar aquello que esté a su alcance. La conformidad, la mediocridad, el cruzarse de brazos no provoca crecimiento para nadie y menos para uno mismo.
Pero lo penoso es el tercer grupo, el pasar por la vida sin implicación alguna y pasividad absoluta sobre los diferentes acontecimientos, no aportando ningún granito de arena, pero esperando tener los mismos beneficios que los demás. Imagino que si eres de este grupo no estarás leyendo estas líneas, pero si es así, deberás meditar cual es tu misión en la vida, qué das y qué esperas recibir. Puede que en algún momento se te pregunte, en qué has dilapidado tu vida.Y sin en vuestro entorno conocéis a alguien así, procurad abrirle lo ojos, porque será la única forma de que vea.
Comentarios
Publicar un comentario