Enfoca tu objetivo

Estaba hablando el otro día con una de mis hijas de dos temas que son tan parecidos, que me parece interesante explicaros la similitud entre la fotografía y el objetivo profesional.

Imagino que a más de uno os gusta la fotografía y que no hace falta detenerse demasiado en explicaciones técnicas. Lo que sí creo que todos tenemos claro, es que ninguna foto sale bien si disparas sin pensar, si no te detienes a observar tranquilamente la imagen, si no tienes un punto donde centrar tu objetivo, si no tienes claro lo que quieres captar y sobre todo si no cuidas los detalles.

¿Habéis visto una fotografía y todo lo que queda plasmado en su interior? Los detalles más insignificantes quedan grabados y tan solo porque has seguido los pasos adecuados y además has tenido el enfoque perfecto. Pues pasa exactamente lo contrario cuando el enfoque no es perfecto y no cuidas los detalles: cortas las cabezas, cortas la cúpula de la iglesia, la imagen no se corresponde con lo que querías sacar e incluso no existe nitidez, ni calidad en la misma.

¿Sabes la diferencia de tirar una foto en automático o en manual? ¿Dejar que la máquina decida o tomar tú la decisión de lo que verdaderamente quieres? ¿En ajustar el enfoque, el diafragma y la velocidad de disparo o dejar que la máquina decida sola y saque la foto que ella quiera? Pues eso como dejar que tu vida se enfoque sola o enfocarla tú mismo día a día. Las cosas pueden suceder o puedes hacer que sucedan.

Esa es nuestra misión, hacer que sucedan. Si pones el piloto automático, si dejas que tu día transcurra sin tener una visión clara de tu objetivo, sin organizar tus quehaceres, sin marcar prioridades, sin ajustar tus horarios, sin planificar tus acciones, si dejas tu futuro en automático dejando que las cosas pasen y los demás lo organicen sin hacer nada para que sucedan como tú deseas, lamentablemente no vas a tener una imagen clara, seguro que no va a ser nítida, no vas a tener esos detalles que tú deseabas y probablemente  te des cuenta tarde que has captado otra imagen totalmente diferente y que no puedes disparar nuevamente tu cámara porque lo que tú querías captar, el futuro que tú deseabas, no lo enfocaste en tu presente, dejaste puesto el automático y la foto salió pixelada.

Aprovecha tu presente, visualiza lo que quieres, enfócalo bien y si quieres verlo más cerca, atráelo con tu zoom, con tu esfuerzo, con tu perseverancia, con tu trabajo diario, con tu confianza en ti mismo, así tu zoom te pondrá más cerca la imagen y tú irás entrando en ella poco a poco.

Francisco Alcaide en su libro Aprendiendo de los mejores, comenta que el cerebro fija su atención en captar la información necesaria para hacer realidad las metas fijadas por anticipado. Pero el cerebro tiene que tener la idea clara, bien enfocada. El cerebro necesita que fijes la meta, que pienses tú, que decidas tú, que planifiques tú, que te olvides del botón automático, porque cualquier máquina precisa, ofrece excelentes resultados si se ha configurado adecuadamente y se ha procurado el ajuste perfecto.

No pretendas sacar la fotografía perfecta con el primer disparo, sigue probando, sigue intentando, aprende a
dirigir tu objetivo, dirige bien tus planes de acción. Como dice Francisco Alcaide en otro de los comentarios de su libro: La mayoría de las personas al no ver resultados inmediatos, se da por vencida. Solo a fuerza de buscar senderos se encuentra el camino deseado. El éxito es cuestión de perseverancia. Tu objetivo tiene que estar claro, no obtendrás la imagen perfecta si no te detienes y sigues los pasos adecuados para disparar en el momento justo y obtener la fotografía deseada.

¿Qué es lo que quieres plasmar? Míralo bien antes de coger tu cámara y ahora obsérvalo nuevamente a través del visor. Ajusta la escena, encuádrala, controla la profundidad de campo y dispara.

No te preocupes si no ha salido o no está saliendo todo como tú pensabas, porque el día a día siempre te permitirá mejorarlo y adoptar los cambios que exige el mercado, recuerda que siempre estará el “Photoshop” que te permitirá hacer retoques para que tu imagen recupere o mejore aquello que visualizaste. Siempre podrás hacer correcciones y buscar un nuevo sendero en tu camino. Lo que nunca podrás hacer es corregir algo que ni siquiera has intentado.

No esperes más, recuerda, el cerebro fija su atención en captar la información necesaria para hacer realidad las metas fijadas por anticipado. Visualiza tu objetivo y dirígete a él. El éxito está en tus manos pero antes tienes que enfocarlo.

Ahora díme como enfocas tu vida ¿en automático o en manual?


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