Trucos para disfrutar de los pequeños detalles

Os hablaba en un artículo anterior de que la vida es maravillosa y que solo había que descubrirla. Yo, intento descubrirla cada día disfrutando de las pequeñas cosas con las que me cruzo.

El mundo va muy deprisa, pero solo tú puedes detenerlo en el momento que desees para sentir en tu interior ese pequeño detalle que está a tu lado, enfrente, a dos pasos, a un kilómetro o que esté donde esté, te está invitando a deleitarte y gozar de ese pequeño instante.

¿Con quién estás? Pues si estás con quien estés, mantente presente, dedícale todos los segundos que estés con él y aprécialo, valóralo, siéntelo.

Cuando voy por la calle y alguien se para a saludarme y me lanza su sonrisa y me muestra su alegría por haberme visto, debo sentir su felicidad y compartirla. ¿No es fantástico ver feliz a una persona porque se ha encontrado contigo?

Alguien te llama por teléfono o tu le llamas a él y ¿por qué no puedes hacer de ése un momento para desconectar de las cosas cotidianas y disfrutar de esas otras cosas que se pueden compartir en la conversación?

¿Y por qué no pararse en esa nueva cafetería que acaba de abrir sus puertas, entrar en su interior, admirar el encanto del local, probar alguno de sus productos, saborearlos y desearles el mayor éxito del mundo? ¿Sabéis lo que se disfruta al ver la cara de agradecimiento de los nuevos propietarios al sentir tu deseo como verdadero y posible?

Estás con tu pareja y, ¿qué crees que quiere ella? Que estés con ella y que conviertas ese momento en algo mágico. Que hasta el silencio se convierta en una dulce melodía para los dos. Que el simple sandwich que estéis comiendo se convierta en un manjar porque estás a su lado. Que esa simple ensalada preparada con todo cariño o ese pequeño y apetitoso pastel, se muestre en tu semblante, en tu expresión y en tu mirada.

Un libro, un concierto, una obra de teatro, ¡relájate y disfrútalo! Solo requiere que estés presente, que te evadas de lo demás y que disfrutes de ese maravilloso placer.

Cuando vas de cena a casa unos amigos, es fantástico sentir a cada una de las personas olvidándose de televisiones, móviles u otras distracciones, degustando cada uno de los platos y la conversación amigable y distendida, bañada de ese clásico humor entre amigos.

¡Párate, tómate un minuto! Observa, mira, escucha. Deja de pensar en lo que no es y piensa en lo que es. No pienses tanto en el futuro y disfruta del presente, de este día, de este momento, del ahora. Donde estás en ese segundo es lo que importa. ¡Disfrútalo! Esa circunstancia, ese hecho, suceso, paseo, evento, encuentro, actividad, te ha elegido a ti para estar ahí por algo, para que lo aprecies, lo valores, lo sientas y aportes tu opinión, sentimiento o tu propio corazón.

¿Cómo gestionas ése momento, ése instante? Si te importa ese momento, ¿no crees  que debes gestionarlo como merece? Que vale la pena saber por qué estás allí y por qué eres tú y no otro el elegido para ese minuto ante ese pequeño o gran detalle que se abre ante tus ojos o ante tus oídos.

Los pequeños detalles están ahí para disfrutarlos, porque se convierten automáticamente en grandes detalles toda vez que le dediques solamente el tiempo justo que te demandan.

¿Sabes cuáles son los mayores trucos para disfrutar de esos pequeños detalles? Algo tan simple y tan fácil como querer disfrutar de la vida y del momento, buscar ese rato de silencio, escuchar, hablar, sentir, abrir tu corazón, acercarte y mirar. Tan solo eso, utilizar cada uno de tus sentidos porque ellos son los que te hacen vivir el momento, ese instante en el que vives.



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