No serán nuestros éxitos, nuestro dinero, nuestro poder, nuestro currículum, solamente será el AMOR. ¿Pero a quién le importa esto ahora?
La verdad es que a mí sí me importa y cuando por las noches hago mi examen de conciencia, me pregunto por mi comportamiento en ese día: a quien he tratado mal, a cuantos he criticado, a quién he ayudado, a quién he menospreciado, qué he dejado de hacer...
Mi mujer y yo, llevamos cuarenta y cuatro años casados, más siete años de novios. total cincuenta y un año juntos; toda una vida. Cuando algunos dicen que esto es imposible ahora, yo me río porque demuestra el poco espíritu de sacrificio que se va a poner en ese amor y el poco amor que hay en esa relación.
Así pasa igualmente en las empresas; no importan nada las buenas relaciones ni el buen ambiente laboral, ni las personas. No importa la responsabilidad, la generosidad, la honestidad, abundando el engaño; y eso conlleva a la poca fidelidad de los trabajadores que se marchan a otra empresa porque sienten que allí no valen para nada sus dones y su entusiasmo y su corazón está vacío.
Sé que es difícil aprobar ese Examen Final con el que se logrará la plena felicidad, la felicidad eterna. Pero quiero seguir pidiendo a Dios ser mejor persona, esperando aprender de la escucha, de la palabra y de la mirada de Jesús en mi relación con los demás.
El día a día y cada uno de sus momentos tendrán sus pruebas y sus calificaciones, que lo mismo si en mi examen de conciencia nocturno, me iluminan para que el nuevo día pueda rectificar en mis ofensas de pensamiento, palabra, obra y omisión, el Jefe misericordioso me mirará con una sonrisa al ver que no me desvío del verdadero camino.
El problema es desfallecer, cansarse, hartarse de ser bueno y responsable, de hacer lo correcto, de hacer el bien cuando todo lo demás te exige menos y te causa mayor placer; cuando te ves tentado a coger la manzana del árbol prohibido sin importar las consecuencias de tus actos.
Me importa el Examen Final, claro que sí. Quiero aprobar, aunque sea habiendo copiado. Tal vez en este examen es donde se nos permite copiar sin echarnos fuera del aula. Copiar de aquellos que nos han soplado en qué consiste el examen, copiar de aquellos que han respondido con verdadero acierto a todas esas pruebas y preguntas que plantea una vida ejemplar, copiar de aquellos empollones que día tras día estudiaban el verdadero sentido de la vida y se apartaban de las juergas y despropósitos de los demás; copiar incluso de aquellos que provocaban las risas y las burlas por plantarse y decir que no ante las injusticias, las mentiras, las diferentes tentaciones o las propuestas peligrosas.
Pasamos toda la vida preparándonos para todo tipo de exámenes pero, ¿nos preparamos para la prueba definitiva, para el importante Examen Final? Todo examen requiere esfuerzo, sacrificio, trabajo, dedicación. Muchos hasta nos hacen llorar. Pero no olvidemos que los exámenes nos llevan a conseguir nuestros sueños.
A mí me importa aprobar ese gran Examen Final, porque es mi gran sueño. ¿El tuyo no?
¡Ayudémonos entonces todos aquellos que queremos aprobarlo! Saquemos lo mejor de nosotros, todo lo bueno.
No serán nuestros éxitos, nuestro dinero, nuestro poder, nuestro currículum, solamente será el AMOR.
¡Ese sí que puede ser un buen propósito para este nuevo año y los venideros!
"Solo podemos dejar huella con nuestra acción continua"

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